Lechería Volver

La actividad tambera sigue perdiendo competitividad

Un trabajo de la Mesa de Productores Lácteos de Santa Fe (MEPROLSAFE) vino a poner claros sobre oscuros y a demostrar que para los productores medianos y pequeños, es decir la amplia mayoría de nuestra provincia, la ecuación sigue siendo negativa.

26 ene, 2018


Por Gonzalo Rodríguez. Luego de un par de años de trabajar «a pérdida», los productores tamberos de nuestro país parecían haber encontrado cierta estabilidad durante 2017. Aún lejos de una pretensión de rentabilidad concreta y sostenida, la recuperación del precio abonado por la industria, producto básicamente por la merma en la cantidad de litros luego de sucesivas crisis hídricas y el cierre masivo de tambos, cambiaba la ecuación económica o al menos permitía que se recupere cierta expectativa.
No obstante los productores siguieron insistiendo en la necesidad de establecer políticas a mediano plazo para que la lechería sea sustentable en el tiempo y no se limite solamente a las explotaciones más opulentas, en una clara tendencia a la concentración. En ese sentido lograron comenzar a debatir cada temática del sector en conjunto con la industria y el Estado, incluso llegando a un encuentro con el Presidente Macri.
Pero más allá de las reuniones y los «deseos», fundamentalmente de un Estado que logró únicamente conseguir datos fehacientes y fidedignos respecto de la lechería como toda gestión política, la actividad sigue sin encontrar un rumbo. Esa especie de rentabilidad sigue recortándose mes a mes ante una inflación que no se detiene y que engrosa los costos de producción, a una velocidad muy superior a los aumentos esporádicos que pueden obtener los tamberos por parte de la industria.
Un trabajo de la Mesa de Productores Lácteos de Santa Fe (MEPROLSAFE) vino a poner claros sobre oscuros y a demostrar que para los productores medianos y pequeños, es decir la amplia mayoría de nuestra provincia, la ecuación sigue siendo negativa.
En el cuadro que acompaña nuestro artículo se desarrollan las variaciones de precios experimentadas en los últimos 4 meses por distintos insumos necesarios para la producción, así como también el valor recibido por litro de leche. Encontramos que entre setiembre de 2017 y este enero el alimento para los animales subió en promedio 16,5% (constituyendo este rubro el 45% de los gastos del tambo), el gasoil 14,8% y los elementos de limpieza un 11,3%.
Los productos veterinarios más importantes, incluyendo la disminución del precio de algún producto determinado (como el Cefaplus Dúo que bajó de $ 223,44 a $ 218,50 los 100 cc), subieron un 8,5%, la energía eléctrica un 7% y se prevé un aumento del 35% para febrero y así otros elementos que inciden directamente en la producción.
Si tomamos como referencia los aumentos de precio de alimentos, productos veterinarios, limpieza, servicios y combustible sólo en este lapso la variación fue de un 11,7%. Una cifra muy distante con la suba del precio pagado por las industrias en nuestra región, que en setiembre era de $ 5,71 el litro y en enero $ 5,79, es decir apenas el 1,4% más.
Incluso si tomamos el valor establecido por el INTA para el costo de la producción a largo plazo (es decir con las amortizaciones correspondientes) para un tambo de 2562 lts, que es de $ 6,81 por litro, se demuestra claramente la falta de rentabilidad y competitividad del sector. En este caso el productor está perdiendo, promedio, más de $ 1 por litro.


Fuente: Diario Castellanos

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