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El escenario climático de los maíces de primera en el sur de Santa Fe

Una “Niña” problemática. Todos los años, asesores y productores se enfrentan a la difícil tarea de intentar predecir el escenario climático en el cual se van a desarrollar los cultivos, ya que en base a esta caracterización predictiva del ambiente se define la elección del cultivo y las prácticas de manejo asociadas.

03 abr, 2018

Debido a que la gran mayoría de la agricultura se realiza en secano, el logro de rendimientos satisfactorios depende del agua acumulada en el suelo y de las precipitaciones durante el ciclo del cultivo. A su vez, todos los cultivos tienen un período crítico donde se define la mayor parte del rendimiento. En maíz, el establecimiento de condiciones de stress hídrico durante el mes en torno a la floración puede reducir drásticamente el número de granos fijados y afectar el peso de los mismos. Las prácticas de manejo entonces, deben apuntar a acumular y preservar el agua útil en el perfil del suelo y colocar este período crítico del cultivo en situaciones que minimicen el riesgo climático de padecer un stress hídrico.
 
En la región sur de la provincia de Santa Fe, como en gran parte de la zona núcleo pampeana, otra limitante climática importante para el maíz de primera es la ocurrencia de eventos prolongados de altas temperaturas (por encima de 30 y 35° C), conocidos popularmente “golpes de calor”. Las temperaturas por encima de 30° registradas durante la floración, afectan procesos muy sensibles como la viabilidad del polen, el crecimiento del carpelo y las divisiones celulares, limitando el número final de granos cuajados y el peso potencial del mismo. Temperaturas por encima de los 35°C, además, producen un grado variable de aborto de granos durante los días posteriores a la fecundación y afectan el índice de cosecha final.


Fuente: INTA Oliveros

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