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En esta campaña, la baja proteína de la soja podría llevar a U$S 674 millones las pérdidas

En el presente documento, la Bolsa de Rosario muestra cuál habría sido la estimación de las pérdidas que sufrió el complejo oleaginoso argentino y toda su cadena de valor en la campaña 2018/2019 por la baja proteína que viene registrando la producción argentina de soja.

28 sep, 2019

En el estudio, se estimó cuales habrían sido las pérdidas que sufrió el complejo oleaginoso argentino y toda su cadena de valor en la campaña 2018/2019 por la baja proteína que viene registrando la producción argentina de soja, que a pesar de mostrar una mejora en el registro para el ciclo en consideración según el INTA Marcos Juárez, sigue generando importantes perjuicios para el sector. 

"Hemos valorizado estas pérdidas en base al promedio del precio FOB Up River de la harina de soja para el período de mayo a julio de este año, meses en los que se concentra la mayor parte de las exportaciones de este producto" resalta el informe. 

Las estimaciones muestran la existencia de un costo extra de alrededor de US$ 674 millones para el complejo oleaginoso nacional, debido a la consecuente y persistente caída en la calidad proteica de la harina de soja, principal producto de exportación de la República Argentina. Esta cifra surge de considerar los siguientes conceptos:

I.    mayores costos energéticos por elevar el nivel de proteína de la harina de soja mediante un proceso adicional de secado;
II.    menores ingresos por la pérdida de volumen de harina de soja al disminuir la humedad mediante el secado y por la imposibilidad de agregar las gomas producto de la eliminación de fosfátidos del aceite crudo;
III.    reducción de ingresos por descuentos comerciales aplicados en la venta al exterior de harina argentina como consecuencia de ofrecer una menor calidad que la exigida según estándares internacionales y que la ofrecida por otros competidores (Brasil, Paraguay y USA).

No se computó otros costos adicionales que han sido excelentemente explicitados por el especialista Ing. Fernando Wnuk1 en la Revista de Aceites y Grasas de ASAGA, entre ellos: 

  • La disminución de la capacidad disponible de molienda de las plantas (aprox. 20%) para lograr un mayor secado y/o la necesidad de invertir en equipos de mayor eficiencia o capacidad. 
  • El proceso adicional de secado implica una depreciación más acelerada del complejo de maquinarias y equipos utilizados.  
  • Problemas de logística en las operaciones de carga, transporte y descarga de mercadería muy seca y, por ende, con mayor generación de polvos o finos incrementándose las pérdidas por mermas.
  • Incremento de la polución, obligando a efectuar mejoras en los sistema de retención de polvos con incremento de costos de limpieza.
  • Aumento en los riesgos de contaminación con microorganismos (salmonella, etc.) e incremento de costos por desinfección de infraestructuras y tratamientos de embarques.


Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

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