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Panorama fitopatológico del cultivo de soja.

Campañas 2017/18 y 2018/19. Interacción con manejo y características ambientales. Análisis de dos campañas sojeras e incidencia de enfermedades en el área de Córdoba y Santa Fe

30 sep, 2019

Entre los factores que afectan el rendimiento de cultivos, el ambiente es uno de los más importantes para condicionar la expresión del potencial de rendimiento, siendo también determinante para la manifestación epidémica de enfermedades. En el sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba, las últimas campañas de soja se caracterizaron por condiciones ambientales contrastantes de un año a otro. Mientras que en el ciclo 2017/18 se observó una fuerte sequía a nivel regional, en la campaña 2018/19 las lluvias estivales superaron a las medias históricas.

En la campaña 2017/2018 se observaron muy pocas enfermedades foliares hasta R6, y el mal desarrollo de los cultivos debido a la sequía enmascaró la ocurrencia de enfermedades vasculares. Sin embargo, más allá de la condición ambiental imperante en la región, se observaron diferencias en el desarrollo de los cultivos y la ocurrencia de enfermedades, en función de las condiciones meteorológicas locales, la presencia o no de napa y el manejo en cada predio.

En numerosos lotes se registró una alta incidencia de plantas que se secaron durante los meses de febrero y marzo, detectándose en las mismas la presencia de podredumbre carbonosa (Macrophomina pasheolina), que fue favorecida por las condiciones de altas temperaturas y escasas precipitaciones. En lotes con mejores condiciones hídricas, principalmente debido al aporte de la napa, durante febrero y marzo se detectaron plantas afectadas por cancro de tallo (Diaporthe/Phomopsis), con incidencias más altas respecto a otras campañas, y mayor prevalencia en el sur de Santa Fe respecto al área de Marcos Juárez. El síndrome de la muerte súbita (Fusarium spp.) se observó con baja prevalencia e incidencia, particularmente en cultivares muy susceptibles y en cultivos bien desarrollados. En casos puntuales se observó la presencia de podredumbre húmeda del tallo (Sclerotinia sclerotiorum), principalmente en lotes con presencia de napa, menor distanciamiento entre surcos y altas densidades de plantas, en los cuales se registraron precipitaciones abundantes en floración durante el mes de diciembre.

Entre las llamadas “enfermedades de fin de ciclo”, la más importante fue la mancha marrón (Septoria glycines) que alcanzó valores moderados de severidad a principios de enero, pero que no progresó debido a las escasas precipitaciones registradas posteriormente. En los últimos estadíos reproductivos, se detectó el “tizón de la hoja” por Cercospora spp., pero con severidades que generalmente se mantuvieron de bajas a moderadas. Esa campaña cerró con un temporal. El prolongado período con lluvias abundantes, obligó en algunos casos a retardar la cosecha, comprometiendo seriamente la sanidad de semilla remanente en el campo. Esta fue afectada por especies del complejo Diaporthe / Phomopsis y Fusarium spp., observando además numerosas semillas contaminadas con bacterias. Asimismo, las condiciones de sequía y altas temperaturas durante enero hasta marzo, pueden haber afectado negativamente el vigor de las semillas.

La campaña 2018/19 se caracterizó por lluvias superiores a las históricas en los meses de noviembre, diciembre y enero, pero menores en febrero, y por la alternancia de períodos con altas temperaturas seguidos por períodos con temperaturas bajas. En esta campaña la implantación de los cultivos fue problemática en las siembras de octubre y principios de noviembre, debiendo resembrarse numerosos lotes. Esto puede atribuirse a la combinación de distintos factores como bajas temperaturas, precipitaciones intensas que generaron anegamientos, posible fitotoxicidad por herbicidas, baja calidad de semillas y alta carga de patógenos en rastrojos, como consecuencia de las condiciones ambientales ocurridas durante la campaña anterior. En muestras de plántulas se detectaron patógenos como Fusarium spp, Rhizoctonia solani, Phytopthora sojae, Macrophomina phaseolina y Colletotrichum spp. Además de la disminución en el stand de plantas, las condiciones mencionadas durante las etapas tempranas del cultivo pueden haber producido deterioro de raíces, facilitando la entrada de patógenos que se expresaron posteriormente.



Fuente: INTA OLIVEROS

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