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Los productores ganaderos temen que se repita el pasado

La entrada en vigencia de la resolución 103/2020 de la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, trajo como consecuencia intranquilidad y temor –por decirlo de alguna manera- entre los productores ganaderos.

01 abr, 2020

La entrada en vigencia de la resolución 103/2020 de la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, trajo como consecuencia intranquilidad y temor –por decirlo de alguna manera- entre los productores ganaderos. La idea explícita de la determinación de Nación es hacer frente a las variaciones de precios al consumidor de carne vacuna. Desde el sector de la producción primaria –que, junto al consumidor, siempre ha sido el eslabón más perjudicados en estas idas y vueltas- hablan de una “exageración en los datos brindados”. Versiones “de hasta un 60% de incremento” están “fuera de la realidad”. Desde la Mesa de la a Carne Argentina, contraponen datos concretos: los aumentos no superaron el 6 por ciento”.

Con esto, los productores hablan de una “vuelta al pasado”. Concretamente, “volvemos a un Guillermo Moreno donde los exportadores eran los principales causantes de todos los males en materia de precios”. Hoy, la venta al exterior está deprimida con una Europa sumida en una catástrofe sanitaria histórica. Y donde sólo sale a jugar de manera incipiente un mercado chino que, lentamente, comienza a interesarse por productos de estas latitudes.  

La Resolución en cuestión, encomendó a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia  “la realización de una investigación del mercado de carne vacuna para determinar las posibles infracciones a la Ley de Defensa de la Competencia”. De esta manera, según establece la norma, se busca “transparentar la intervención de los distintos agentes económicos de la cadena y resguardar al consumidor final corresponde establecer un régimen informativo de precios de la Industria Frigorífica de la Carne Vacuna y sus derivados”.

Mientras algunos dejan escuchar desde un 30 y hasta un 60 por ciento de aumento en los precios “góndola”, fuentes especializadas del sector dicen que el incremento va de un 4 por ciento en supermercados y un 6 por ciento en carnicerías. De igual manera, el promedio del aumento del precio del ganado en pie no supera el 5%. Si bien admiten que puede haber alguna categoría especial que se pudo “haber corrido algo más”.

La resolución que entró en vigencia esta semana, establece que el organismo nacional deberá conocer la cantidad de kilos de media res y cueros vendidos diariamente y sus respectivos precios promedio.

La Subsecretaría de Acciones para la defensa de las y los consumidores –así se denomina el espacio que será de alguna manera el órgano de aplicación- tiene la libertad de publicar precios de referencia de media res y cuero para “evitar distorsiones o conductas abusivas en interés de todos los participantes del mercado”.

 

El cuero y la menudencia, a la baja

Es momento de abrir un paréntesis. El cuero y la menudencia hoy por hoy prácticamente no tienen precio: para los primeros, al no venderse afuera, el “carterizado” sector de las curtiembres se lo llevan sólo si es a precio “regalado” (literal). Las segundas no salen porque el principal comprador del producto son las “parrillas” de las ciudades que hoy no pueden abrir sus puertas. Hasta no hace mucho tiempo, ambos productos ayudaban de alguna manera a cubrir los costos de la faena. El hecho de no poder venderse, puede llegar a ejercer presión al precio de la carne al consumidor.

A esto se le suma las complicaciones de la logística para el traslado de productos tanto para supermercados como para frigoríficos. Así y todo, “los aumentos promedio no pasan del 6%” repiten desde el sector.

 

El productor no se queda de brazos cruzados

Los productores temen que este movimiento “al pasado” que protagonizan diferentes actores de la “industria frigorífica, del mercado interno y políticos” tiene por objetivo “hacer plata”. En off se habla de temor a la informalidad y a la muerte de la transparencia del mercado.

En definitiva –dicen- el más perjudicado será el productor: no sabrá a qué precio vender. Liniers deja de ser referencia genuina. ¿“Veo al futuro repetir el pasado”? decía la canción…

Esta situación compleja se suma a las dificultades e incertidumbres que vivimos hoy. Así y todo, los productores no se quedan de brazos cruzados viendo como toda la película puede volver a rodarse… Y actúan para ser protagonistas de su propio film.

Como propuesta, los mismos productores están comenzando a realizar su propio relevamiento en las diferentes zonas del país para así tener una referencia y una realidad cierta del mercado. Estamos esperanzados que los resultados de los mismos sean al menos parecidos a los que mandará a hacer Nación. De lo contrario, volveremos a cantar a la Bersuit Vergarabat



Fuente: Santa Fe en Producción

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