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Apicultores rafaelinos, agregando valor a la miel

DIA INTERNACIONAL DE LA ABEJA / SEMANA DE LA MIEL Argentina es el tercer productor y exportador mundial de miel y tiene una producción (2019) de 52 mil toneladas

Cristian Vaudagna trabaja con más de 1200 y tiene una Cabaña Apícola, donde produce material vivo.
20 may, 2020

Si bien no hay un número exacto de apicultores en la ciudad, se estima que son alrededor de 40 y 50 las personas que se dedican a la actividad.  Si bien el número no es exacto, están los “grandes” y, por el volumen de producción, los de menor escala, con 200 o 300 colmenas (cajones con abejas y miel). Estos son la gran mayoría (más del 90%) y toman la actividad -en general- como segunda ocupación. Se necesitan como mínimo 600 colmenas para pensar a la apicultura como única o principal entrada. Las colmenas no están en la ciudad, sino en diferentes puntos del territorio provincial.  En Santa Fe existen 320.000 colmenas (15% del total del país). Son alrededor de 2.000 apicultores en toda la provincia, que se caracteriza por tener muchos pequeños apicultores. Las colmenas están inscriptas en el Registro Único de Producciones Primarias, lo que permite darle trazabilidad al producto desde el campo a la mesa.

En el marco de la Semana de la Miel  -que hoy culmina- y del Día Internacional de la Abeja, SFenP dialogó con dos productores de la ciudad que, además de trabajar las colmenas, en el transcurso del tiempo le fueron agregando valor a  la producción. Lo que se dice, valor agregado en origen. Diego Bender tiene alrededor de 1500 colmenas y una sala de Recuperado de Cera en Nuevo Torino. Cristian Vaudagna trabaja con más de 1200 y tiene una Cabaña Apícola, donde produce material vivo. 

 

CABAÑA APÍCOLA

Cristian Vaudagna se recibió en 1995 de Técnico Mecánico, en la Escuela Técnica Nº 460. Comenzó trabajando en una metalúrgica de Rafaela. Pero en 2003 tuvo la oportunidad de viajar a Italia para realizar una temporada apícola. “Renuncié a la empresa y desde allí me dediqué a las abejas tiempo completo” cuenta. Desde un principio, “mi padre y mi hermano comenzaron con las abejas. Siempre apostando a la capacitación. Vimos que no había cabañas apícolas”. Fue entonces que en 2001 comienzan a trabajar en el proyecto. Hoy abastecen a los demás productores con material vivo: reina, celdas, núcleos y colmenas. “La idea siempre es mejorar genéticamente la abeja que manejamos”. Se busca en el material genètico: buena producción, mansedumbre, poco consumo en invierno y buena salud o comportamiento higiènico (abejas limpiadoras). A partir de estos factores “hemos estado seleccionando, trabajando con el correr de los años. Hemos tenido la oportunidad de inseminar artificialmente a nuestras propias madres lo que nos permitió evolucionar de una forma más rápida”.

En la empresa trabajan la familia y dos personas que ayudan en las labores. Se encuentra en un predio de 3 hectáreas, ubicado sobre la RN 34, a 2 km al sur del acceso a Susana. La fecundación la realizan allí mismo y en tres apiarios más a campo; también: “de allí sacas una reina fecundada que entregás al productor, una vez que pasa todas las pruebas de calidad. Tambien, se producen celdas reales; el productor las compra, las coloca en su colmena sin reina y espera que nazca la reina y se fecunde. En cambio, cuando a una colmena la querés multiplicar o le queres cambiar de reina, le ingresas una reina ya fecundada, despues de eliminar la que tenìa esa colmena. A los tres días comienza a poner. Están los núcleos también: tres cuadros de cría,uno de reserva,con una reina nueva. Este nucleo, bien llevado, formara una colmena nueva, que arranca su producción, unos 40 dìas despuès de manejarlo hasta que sea colmena. O, tenemos las colmenas que ya producen” explica.

La mayoría de los núcleos son adquiridos por productores de la región (a 100 km a la redonda): “debe existir una logística bien aceitada por las características del producto” explica Vaudagna.

En el predio de Susana -la planta extractora está en Presidente Roca- “sembramos colza, que es una floración muy buena para el desarrollo de la colmena. Tenemos un productor cercano que tiene colza, por lo que hacemos un esfuerzo y colaboramos mutuamente: nosotros le polinizamos para que tenga un mejor rinde en su producción agropecuaria y nosotros mejoramos la colmena”

 

PLANTA DE RECUPERADO DE CERA

La apicultura tiene altos y bajos. El clima, la economía, la agricultura que es cada vez más agresiva: “fumigan un campo, la abeja va a pecorear (llevar alimentos a la colmena) y se muere” dice Diego Bender. Renglón seguido cuenta el proceso del año: “Son tres meses fuertes. En marzo se comienza a curar de un enemigo, un àcaro (varroa) que está en todos lados, y que se alimenta de la "sangre" de la abeja. Tambien se procede a alimentar la colmena para que pase bien el otoño-invierno (azúcar, jarabe de maíz). En setiembre se comienza a incentivar, otra vez con el jarabe de azùcar y agua, para que la reina comience a poner huevos. En diciembre se llega a una colmena óptima para hacer una buena producción. Y luego la cosecha, en verano. En invierno se hacen los arreglos del material deteriorado, se compra material nuevo y se arman mas cajones”

Bender comenzó hace 18 años. “Mi suegro es apicultor. Veía la importancia de la abeja para la producción. Empecé con 10 colmenas como complemento de trabajo”.

Apicultores de diferentes lugares de la Provincia -y de Córdoba- llegan a la zona -Nuevo Torino- donde los Bender tienen, desde hace 8 años, una recuperadora de cera. Los apicultores llevan los cuadros que considera viejos con la cera ya negra por el uso de las abejas y los “reciclan”. Generalmente se realiza en invierno el trabajo de recuperar cuadros  y extraer la cera vieja o cera de recupero que se le llama, que luego se usa, esterilizada para mezclar con cera nueva y hacer las planchas de cera marcadas, listas para que el productor coloque esa cera en el cuadro y la abeja proceda a "estirarla" para anidar cria o guardar la miel y el polen. Dice Diego, “Somos cinco personas que trabajamos durante todo el año. Todos los años, se debe recambiar el 30% de los marcos para que no “tiñan” o contaminen la miel o para que no se conviertan en factor de enfermedades, cuando la reina pone huevos en ellos. Los cuadros viejos se lavan con vapor, a alta presión, la cera vieja queda y el cuadro limpio y desinfectado se entrega al productor; en canje por el servicio, se le devuelve un porcentaje de cera. Esto le brinda sanidad a la colmena, queda esterilizado” explica el productor. La recuperadora de los Bender, es la que más produce, al menos a nivel provincial. Unos 2000 kg mensuales. Se debe tener en cuenta que a cada marco se le saca 90 grs.

 

BUENA COSECHA

“En nuestra zona, este año fue el mejor de, al menos, los últimos cinco. Las colmenas desarrollaron muy bien en primavera, hicieron una muy buena producción y entraron a invernada en forma natural” destaca Vaudagna. Se habla de una buena cosecha tanto en rindes como en precios “razonables”: “la cosecha fue buena. Hicimos unos 140 tambores. Si lo comparamos con el año pasado, con las mismas colmenas, moviéndolas de una floración a otra, llegamos a apenas 50” cuenta Bender. “Lo que se produce, va todo a exportación” cuentan, coincidiendo con los datos nacionales que dan cuenta que apenas el 5% de la producción queda en el país.

La miel argentina tiene una muy buena aceptación y reconocimiento en el mundo en cuanto a calidad y trazabilidad. Además de la miel, de la colmena se extrae polen, propoleo y jalea real.

 

LA PANDEMIA

La producción de alimentos fue una de las pocas actividades exceptuadas desde un principio del aislamiento social, preventivo y obligatorio impuesto por el gobierno nacional. Tomando ciertas precauciones y respetando los protocolos correspondientes, se continuó trabajando con el asesoramiento principalmente del INTA y “entre todos, desde los diferentes grupos, nos fuimos comunicando” cuenta Bender

 

RECOMENDACIONES

Una frase entre los apicultores es que la miel que se produce se vende toda, al precio que el mundo quiere.

“Te tiene que gustar. En verano, con 40º, uno está muchas horas en medio del campo con un traje de doble tela, haciendo fuerza, la abeja pica. Nosotros habíamos llegado a las 1000 colmenas y en 2005 recuerdo, nos cayeron 700 milímetros en poco tiempo. Nos quedamos con 300” cuenta Bender. A la hora de recomendaciones para quienes quieren comenzar con la actividad: “lo primero es acercarse a los apicultores con experiencia que puedan contarles sobre todos los errores. Capacitarse. Pueden acercarse al INTA que realiza cursos virtuales. Hay mucha información disponible en Internet, pero puede confundir. En el campo se puede ver mucho mejor”.

Otra recomendación -o una frase para no olvidar nunca: “la que produce miel es la abeja. El vehículo, la sala de extracción son importantes. Pero la inversión es la colmena, y sobre todo la reina nueva”.

“Es una actividad que se está quedando sin gente. Es una lástima. A los jóvenes, la recomendamos como segundo ingreso. Pueden tener un trabajo de lunes a viernes y atender las colmenas el fin de semana” concluye Vaudagna.

 

DIA MUNDIAL DE LA ABEJA Y SEMANA DE LA MIEL

El 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Abeja declarado por las Naciones Unidas. Su objetivo: crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y el beneficio para toda la Tierra. Relacionado a esto, en la Argentina desde 2016 se lleva a cabo la “Semana de la Miel” (del 14 al 20 de mayo) impulsada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación para promocionar el consumo de miel, difundir los beneficios de este producto, y fomentar el consumo de miel en Argentina. En Santa Fe, a lo largo de los ùltimos años, se hicieron actividades relevantes durante esta Semana, que la destacaron a nivel Nacional. Entre otras: maridaje queso y miel con degustaciones y la generaciòn del Postre Santafecino; Carnes Regionales y Miel con jornadas de cocina y degustaciòn; la Apiterapia y sus productos para la salud, acompañadas de Hidromiel Santafecina y Cerveza de Miel, entre otras.


Fuente: SANTA FE EN PRODUCCIÓN

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