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Caso VICENTIN: Todo cambió

La cerealera santafesina a la que el Gobierno intervino por sus abultadas deudas y a la que incluso se proponía expropiar, al menos hasta hace pocas horas

11 jun, 2020

Caso VICENTIN: Como la canción de Violeta Parra: volver a los 17…en este caso al 2008.
La querida Argentina siempre es gobernada desde la Gral Paz para adentro, por verdaderos porteños que creen que subir a un avión, hacer una agenda para las fotos en distintos lugares, con algunas visitas, es conocer culturalmente cada rinconcito gringo y de trabajo. Error, error. Pero no escarmientan. Para colmos, si las decisiones se toman desde un doble comando, peor todavía. Uno se cree que conoce, la otra, que puede, además de poner el Presidente, seguir comandando. Errorrr. Desde Avellaneda, gringada friulana, con repique en muchos puntos del país, los notificaron rápidamente, que, mas allá de las avivadas criollas de un par de empresarios con pocos escrúpulos, una EMPRESA centenaria, que los llena de representación en los mejores valores de la producción y el trabajo, NO SE TOCA con una guitarrita desafinada. 

Poco duró la jugadita de jovenzuelos traviesos.
El Presidente Fernández está por hacerlo una vez más: después de abrazar como propia una causa del jardín de infantes duro, empieza a ver sus desventajas y toma distancia para preservar lo poco que tiene de imagen.
El tema Vicentin, la cerealera santafesina a la que el Gobierno intervino por sus abultadas deudas y a la que incluso se proponía expropiar, al menos hasta hace pocas horas. Ahora todo cambió. 
La reacción del establishment argentino y sobre todo el  internacional, las quejas de la oposición y de un referente externo e interno como Roberto Lavagna junto con el ruidoso cacerolazo del miércoles por la noche, lo trajeron rápidamente a la realidad al Presidente y lo convencieron de la necesidad de enfriar el tema. Ahora ya no se habla de expropiar, sino que hay una negociación en marcha con los dueños de la empresa y se le ha pedido intervención a la Justicia más que a la política. 
Lo siento niños traviesos del interior del interior del Frente de Todos, qué desilusión para ustedes. Pero qué reflejo de madurez a velocidad de superluz, del Presidente.
Hace doce años, cuando el kirchnerismo avanzó con las recordadas retenciones al sector agrícola, Alberto era jefe de Gabinete y más inmaduro; la historia terminó de forma bastante peor. La mentada guerra contra el campo dejó al borde del nocaut a aquel gobierno, terminó con Alberto eyectado de la Jefatura de Gabinete y mostró cuánto daño puede autoinfligirse un líder que prioriza la pasión por sobre el sentido común. 
Hoy la Argentina no está para bollos. Adentro de Vicentin existen muchos capitales externos. Infantilismo puro, lo que querían hacer.

Cuando los medios juegan su rol.
A todos no se nos escapa la importancia de las grandes corporaciones mediáticas y los roles que jugaron, juegan y jugaran en la formación de opinión. El Presidente, a quien CFK llegó a tratar de “vocero” de Clarín cuando la relación entre ambos estaba rota, no quiere volver a esos días durísimos. Por ello, en  tiempos de la campaña construyó un armisticio con el Grupo y se entrevistó en persona con Héctor Magnetto y varios de sus directivos. La bandera blanca sirvió para evitar sofocones mediáticos de cara a la elección y también para sobrellevar con calma los primeros meses de gobierno. Ahora, la movida del cristinismo tanto en las declaraciones de la vicepresidenta, como en la desprolijidad e intemperancia de la supuesta Expropiación de Vicentin, incomodan a Alberto. El país se enteró rápidamente donde queda Avellaneda y que hizo el pueblo en la calle. Cosas que pasan en la televisión, la radio y los diarios, vio.

Actores de peso, inciden para la cordura
Volviendo al  ex ministro de Economía Roberto Lavagna, extraemos su frase ante el intento de expropiación: "hace algunos años se habló de soberanía energética y las cosas no salieron bien: baja inversión, necesidad de importar, caída de reservas y finalmente estancamiento económico y social. Ahora se habló de soberanía alimentaria. Esperemos que se haya aprendido la lección: no bastan el Estado y los amigos del poder para que las cosas salgan bien". Desde su espacio, Consenso Federal, marcaron algunos obstáculos jurídicos que podría tener el proyecto inicial que hizo trascender el oficialismo y hoy salió a reconocer como positivo que "se estaría buscando que la intervención de la empresa cuente ahora con el aval del Juzgado actuante en el Concurso.
Otros actores sostienen que para el discurso político, la soberanía alimenticia, es una de las tres banderas del peronismo histórico junto a la soberanía política, identificando así la capacidad nacional de tomar decisiones de manera autónoma. La soberanía alimenticia, por extensión del concepto al siglo XXI, significa la capacidad de decisión en una actividad extranjerizada, desde las semillas hasta la exportación o buena parte de la comercialización minorista de alimentos y una parte relevante de la industria del sector. Controlar y administrar Vicentín no cambia ni en forma cualitativa ni cuantitativa esa situación. Es apenas mejorar la capacidad de entender y describir una cantidad de problemas desde adentro. Eso es lo que puede hacer una empresa testigo. 
Si de verdad se quiere soberanía alimentaria, se puede producir granos y oleaginosas con rentabilidad, sin considerar los precios internacionales, culminando en harinas y aceites mucho más baratos que en la actualidad. Eso lo puede conseguir una empresa pública que no razone como un negociante, sino como un capitalista social, que se asocie en red a industrias transformadoras que se limiten a comprar materia prima más barata y vender su producto con la misma tasa de ganancia que hoy, o sea más barato. Pero eso es harina de otro costal; se puede hacer con una alianza seria entre el Estado (financiando) y el sistema Cooperativo serio (no el trucho para bajar subsidios) y un proyecto paulatino.
Si de verdad queremos seguridad alimentaria, que es indispensable para reducir la pobreza, simplemente debemos dejar a la producción agropecuaria en las mismas condiciones que el resto de las actividades de la economía. La seguridad alimentaria debe ser una buena guía para nuestras iniciativas, y nunca un disfraz para justificar una mala decisión.
Mientras tanto, como dice ACA, que la actividad privada vaya resolviendo el  desaguisado Vicentin.



Fuente: Santa Fe en Producción

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